Cuando una pareja se separa o se divorcia y tiene hijos en común, hay muchos aspectos que deben organizarse: la custodia, las vacaciones, la pensión de alimentos o el régimen de visitas. Sin embargo, también aparecen cuestiones del día a día que pueden generar conflictos si no se regulan bien. Una de ellas son las actividades extraescolares en divorcios.
¿Puede uno de los progenitores apuntar al menor a fútbol, inglés, música o refuerzo escolar sin consultar al otro? ¿Quién debe pagar esa actividad? ¿Se reparte siempre al 50 %? ¿Y qué ocurre si uno de los padres no está de acuerdo?
Aunque parezca un tema menor, las extraescolares pueden afectar a los horarios, a la economía familiar y al tiempo de convivencia con cada progenitor. Por eso, desde Abogados Divorcios Madrid recomendamos revisar siempre el convenio regulador o la sentencia antes de tomar decisiones o reclamar gastos.
Qué son las actividades extraescolares tras un divorcio
Las actividades extraescolares son aquellas que los hijos realizan fuera del horario escolar obligatorio. Pueden ser educativas, deportivas, artísticas, culturales o de ocio.
Entre las más habituales encontramos clases de inglés, apoyo escolar, fútbol, natación, danza, música, teatro, robótica, ajedrez o campamentos. En principio, son actividades positivas porque ayudan al menor a aprender, relacionarse y desarrollar nuevas habilidades.
El problema aparece cuando los progenitores no están de acuerdo sobre la actividad, el coste o la forma de organizarla. No es lo mismo una clase de refuerzo recomendada por el colegio que una actividad de ocio contratada por uno de los progenitores sin consultar al otro.
Por qué pueden generar conflictos entre progenitores en el divorcio
Las actividades extraescolares pueden generar discusiones cuando uno está divorciado porque no siempre está claro si son necesarias, voluntarias, ordinarias o extraordinarias. Además, pueden afectar al tiempo de visitas, a los desplazamientos y a los gastos mensuales de ambos progenitores.
Por ejemplo, una actividad deportiva puede implicar entrenamientos entre semana, partidos los fines de semana, equipación y cuotas. Si no se ha pactado previamente, es fácil que aparezcan desacuerdos.
También puede ocurrir que uno de los progenitores considere una actividad imprescindible para el menor, mientras que el otro la vea como un gasto prescindible. Por eso es tan importante que este tipo de cuestiones queden reflejadas de forma clara en el convenio regulador del divorcio.
Quién decide las actividades extraescolares de los hijos
En la mayoría de los casos, ambos progenitores conservan la patria potestad, aunque la custodia la tenga uno de ellos o exista custodia compartida. Esto significa que las decisiones importantes sobre los hijos deben tomarse de forma conjunta.
Tener la custodia no significa poder decidirlo todo unilateralmente. El progenitor custodio puede tomar decisiones cotidianas, pero si la actividad tiene un coste, una duración continuada o afecta a la organización familiar, lo recomendable es informar y pedir consentimiento al otro progenitor.
No es lo mismo llevar al menor una tarde a una actividad puntual que matricularlo durante todo el curso en una academia o club deportivo. En este segundo caso, lo prudente es comunicarlo por escrito, indicar el coste, los horarios y el motivo por el que se considera beneficioso para el menor.
Quién debe pagar las actividades extraescolares
El pago dependerá, en primer lugar, de lo que diga el convenio regulador o la sentencia. Si el documento establece cómo deben abonarse las actividades extraescolares, habrá que aplicar lo pactado.
Si la actividad ya existía antes del divorcio y ambos progenitores la conocían, suele ser más fácil defender su continuidad, siempre que siga siendo beneficiosa para el menor y la situación económica lo permita.
En cambio, si la actividad se contrata después del divorcio, conviene pedir consentimiento antes de apuntar al menor, especialmente si se pretende reclamar al otro progenitor parte del gasto. Si uno de los padres contrata la actividad sin avisar y después exige el pago, pueden surgir problemas, sobre todo si no era una actividad necesaria ni estaba pactada.
¿Son gastos ordinarios o extraordinarios?
Una de las dudas más frecuentes es si las actividades extraescolares son gastos ordinarios o extraordinarios.
Los gastos ordinarios son previsibles, habituales y normalmente están incluidos en la pensión de alimentos. Los gastos extraordinarios son aquellos no previstos o que no se tuvieron en cuenta al fijar la pensión.
Las actividades extraescolares pueden considerarse de una forma u otra según el caso. Si ya estaban previstas o incluidas en la pensión, pueden tratarse como gasto ordinario. Si aparecen después del divorcio y suponen un gasto nuevo, pueden considerarse extraordinarias y requerir acuerdo previo.
Por eso, antes de pagar, reclamar o rechazar una actividad, es importante revisar qué dice exactamente el convenio regulador.
La importancia del convenio regulador de divorcio
El convenio regulador debe servir para evitar conflictos futuros. Por eso, es recomendable que incluya un apartado específico sobre actividades extraescolares.
Lo ideal es indicar qué actividades se mantienen, cómo se autorizarán las nuevas, en qué proporción se pagarán y qué justificantes deberán aportarse. También puede establecerse un plazo para responder cuando un progenitor proponga una nueva actividad.
En Abogados Divorcios Madrid recomendamos concretar este punto desde el principio, especialmente cuando los hijos ya realizan actividades o cuando es previsible que puedan surgir gastos durante el curso escolar.

Qué hacer si no hay acuerdo respecto a las extraescolares
Si no hay acuerdo entre los progenitores, lo mejor es no actuar por impulso. Apuntar al menor sin consultar o negarse a todo de forma automática solo suele aumentar el conflicto.
El primer paso debería ser comunicar la propuesta por escrito, explicando la actividad, el coste, los horarios y el beneficio para el menor. También conviene conservar mensajes, correos, recibos y justificantes.
Si el desacuerdo continúa, puede valorarse la mediación familiar. Y si la actividad es importante para el menor, especialmente en casos de apoyo escolar, necesidades educativas o terapias, puede ser necesario acudir al juzgado para que se resuelva la discrepancia.
Abogados para conflictos por actividades extraescolares en divorcio en Madrid
Si tienes dudas sobre quién debe pagar una actividad extraescolar, si necesitas consentimiento del otro progenitor o si tu convenio no regula este punto con claridad, es recomendable consultar con un abogado especializado en divorcios.
En Abogados Divorcios Madrid podemos ayudarte a revisar tu convenio, valorar si el gasto puede reclamarse y orientarte sobre la mejor forma de actuar para evitar conflictos mayores.
Cada familia tiene una situación distinta. Por eso, antes de tomar una decisión, conviene analizar el caso concreto y comprobar si la actividad responde realmente al interés del menor.
Preguntas sobre actividades extraescolares en divorcio
Antes de terminar, resolvemos algunas dudas prácticas que suelen aparecer durante el curso escolar y que pueden ayudar a evitar malentendidos entre progenitores.
Sí. La edad y la madurez del menor pueden influir. No es lo mismo decidir una actividad para un niño pequeño que para un adolescente con gustos, horarios y opinión propia. Escuchar al menor puede ayudar a elegir una actividad adecuada y evitar que se convierta en una obligación incómoda.
Conviene hablarlo antes de inscribir al menor. Si la actividad ocupa parte del tiempo de convivencia del otro progenitor, puede generar conflicto. Lo recomendable es buscar una solución equilibrada y valorar si la actividad encaja con la organización familiar.
Sí. Los intereses y necesidades de los hijos pueden cambiar. Por eso, es recomendable revisar las actividades al inicio de cada curso escolar y dejar constancia del acuerdo entre ambos progenitores.
Lo aconsejable es valorar el motivo. Puede deberse a cansancio, falta de interés, problemas con el grupo o exceso de carga semanal. En estos casos, conviene hablarlo entre ambos progenitores y decidir si tiene sentido mantenerla.
Sí. Las actividades extraescolares pueden ser beneficiosas, pero un exceso puede generar estrés o cansancio. Lo importante es encontrar un equilibrio entre aprendizaje, descanso, tiempo libre y vida familiar.