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Empresa familiar y divorcio

Una empresa familiar y un divorcio forman una combinación especialmente delicada. Además de gestionar la ruptura matrimonial, puede ser necesario decidir qué sucede con las participaciones sociales, los beneficios, las deudas y el futuro del negocio.

Sin embargo, divorciarse no significa necesariamente vender la empresa ni repartirla físicamente por la mitad. Lo primero es determinar a quién pertenece, qué régimen económico se aplica al matrimonio y cuánto vale realmente el negocio.

La abogada Vera Grande, en abogados de divorcios en Madrid saben que estos procedimientos requieren separar el conflicto personal de las decisiones empresariales. Una negociación mal planteada puede perjudicar tanto a los cónyuges como a los trabajadores, clientes y proveedores de la empresa.

Qué pasa si me divorcio y tengo una empresa

El divorcio no provoca por sí mismo la desaparición de una sociedad mercantil. La empresa puede continuar funcionando, aunque sus participaciones o su valor económico tengan que incluirse en la liquidación del patrimonio matrimonial.

La solución dependerá principalmente del régimen económico, del momento en que se creó el negocio y del origen del dinero utilizado para financiarlo.

El régimen económico matrimonial

El régimen económico matrimonial es el punto de partida.

En una sociedad de gananciales, las ganancias obtenidas durante el matrimonio y los bienes adquiridos con dinero común pueden formar parte del patrimonio ganancial. Si la empresa se creó durante el matrimonio con fondos comunes, su valor podría tener que repartirse.

En separación de bienes, cada cónyuge conserva normalmente la propiedad de sus bienes. No obstante, pueden existir aportaciones al negocio, préstamos, propiedades compartidas o compensaciones económicas que deban analizarse en el divorcio. El Código Civil regula tanto los bienes privativos y gananciales como la compensación por el trabajo para el hogar en separación de bienes.

También hay que tener en cuenta que en España existen territorios con derecho civil propio. Por eso, no debe darse por supuesto que todos los matrimonios se rigen por las mismas reglas.

La titularidad y el reparto de la empresa

Si uno de los cónyuges creó la empresa antes del matrimonio, sus participaciones suelen conservar su carácter privativo. Aun así, habrá que revisar si durante el matrimonio se realizaron ampliaciones de capital o inversiones con dinero común.

Si el negocio se constituyó durante la sociedad de gananciales, la situación puede ser diferente. Que las participaciones aparezcan únicamente a nombre de uno de los cónyuges no siempre significa que su valor sea exclusivamente suyo.

También es importante diferenciar las participaciones de los ingresos obtenidos por la actividad. Los dividendos, salarios y retribuciones percibidos durante el matrimonio pueden recibir un tratamiento distinto al de la propiedad original de la empresa.

Una vez determinado qué parte debe incluirse en la liquidación, no es obligatorio adjudicar la mitad de las participaciones a cada cónyuge. Es posible que la persona que dirige el negocio conserve la empresa y compense a la otra con dinero, bienes o pagos aplazados. La normativa civil permite buscar adjudicaciones que eviten dividir bienes cuya fragmentación resulte problemática, compensando económicamente al otro interesado.

Cómo proteger la continuidad del negocio

Durante el divorcio, la empresa debe seguir atendiendo sus obligaciones. Los empleados necesitan cobrar, los contratos continúan vigentes y los clientes esperan recibir el servicio acordado.

Por ello, conviene evitar decisiones impulsivas como retirar fondos sin justificación, bloquear cuentas o interrumpir la actividad. Dañar el negocio reduce su valor y puede perjudicar a ambos cónyuges.

Una solución frecuente es adjudicar las participaciones al cónyuge que gestiona la empresa y establecer una compensación para el otro. Si ambos continúan como socios, será importante regular la administración, las votaciones, el reparto de beneficios y los mecanismos de salida.

También deben revisarse los estatutos y los pactos de socios. La transmisión de participaciones de una sociedad limitada está sometida a las reglas de la Ley de Sociedades de Capital y a las posibles restricciones estatutarias.

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Como se valora una empresa en un divorcio

Conocer el valor de la empresa es fundamental para realizar un reparto equilibrado. No basta con mirar el capital social, la facturación o el saldo de la cuenta bancaria.

Una sociedad puede facturar mucho y tener grandes deudas. Del mismo modo, un negocio con pocos activos físicos puede poseer una marca valiosa, una clientela estable o una elevada capacidad para generar beneficios.

Qué se tiene en cuenta en la valoración

La valoración debe analizar tanto los activos como las obligaciones de la empresa. Entre otros elementos, pueden revisarse:

  • Los inmuebles, vehículos, maquinaria y existencias.
  • Las deudas bancarias, fiscales y comerciales.
  • Los beneficios obtenidos durante los últimos ejercicios.
  • Los contratos con clientes y proveedores.
  • La dependencia del cónyuge que dirige el negocio.
  • La marca, la reputación y la cartera de clientes.
  • Los posibles litigios o riesgos económicos.

También deben comprobarse los avales personales. Aunque un cónyuge deje de ser socio, puede seguir respondiendo frente al banco si firmó una garantía y la entidad no acepta liberarlo.

La fecha de valoración es igualmente importante. Una empresa puede cambiar de valor al perder un cliente, firmar un contrato relevante o asumir una deuda nueva.

Métodos para calcular el valor de la empresa

No existe un único método válido para todos los negocios. El sistema adecuado dependerá del sector, la estructura y la situación económica de la empresa.

  • El método patrimonial calcula el valor de los activos y resta las deudas. Es especialmente útil en empresas con inmuebles, maquinaria o inversiones importantes.
  • El método de múltiplos compara el negocio con otras empresas similares. Para que el resultado sea fiable, deben tenerse en cuenta las diferencias de tamaño, rentabilidad, endeudamiento y riesgo.
  • El descuento de flujos de caja estima los ingresos que la empresa podría generar en el futuro y calcula su valor actual. Es habitual en negocios rentables, aunque depende de que las previsiones sean razonables.

En muchos casos, el profesional combinará varios métodos para comprobar que el resultado final es coherente.

La importancia de contar con un perito

Cuando los cónyuges no están de acuerdo sobre el valor, puede ser necesario recurrir a un perito economista o experto en valoración de empresas.

El perito examinará las cuentas anuales, los balances, las declaraciones fiscales, los préstamos, los contratos y otros documentos relevantes. También deberá explicar qué método ha empleado y qué ajustes ha realizado.

Si ambas partes designan conjuntamente a un experto independiente, pueden reducir costes y evitar informes completamente enfrentados. Cuando el divorcio es contencioso, cada cónyuge puede aportar su propia valoración para defender su posición.

En cualquier caso, el informe debe reflejar la realidad económica del negocio. Una valoración artificialmente alta puede hacer imposible la compensación, mientras que una valoración demasiado baja puede perjudicar al cónyuge que tiene derecho a participar en su valor.

La empresa familiar no tiene por qué convertirse en una víctima del divorcio. Con una valoración rigurosa, documentación suficiente y asesoramiento jurídico especializado, es posible proteger el patrimonio de ambos cónyuges y mantener la continuidad de la actividad.

Preguntas sobre empresas familiares y el divorcio

Cada divorcio con una empresa familiar presenta circunstancias diferentes. Estas son algunas de las preguntas más habituales que surgen cuando uno o ambos cónyuges participan en un negocio.

¿Mi expareja tiene derecho a la mitad de una empresa creada antes del matrimonio?

No necesariamente. Si las participaciones se adquirieron antes del matrimonio, pueden ser privativas. No obstante, habrá que revisar las aportaciones realizadas y los beneficios generados durante la vida matrimonial.

¿Es obligatorio vender la empresa al divorciarse?

No. Uno de los cónyuges puede conservarla y compensar económicamente al otro. La venta suele plantearse cuando no existe otra forma viable de repartir el patrimonio.

¿Puede mi expareja convertirse en socia del negocio?

Puede recibir participaciones como parte de la liquidación, pero no sucede automáticamente. También deben respetarse los estatutos y las normas societarias.

¿Quién debe pagar la valoración de la empresa?

Los cónyuges pueden compartir el coste de un perito común. En un procedimiento contencioso, cada parte puede contratar a su propio experto.

¿Qué puedo hacer si sospecho que se ocultan ingresos?

Es posible solicitar documentación bancaria, fiscal, contable y societaria. Un perito puede revisar las cuentas y detectar movimientos o gastos que no se correspondan con la actividad habitual.

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